¿Tu marca ya se ha puesto el bañador? La importancia de refrescar tus fotos en julio
Llega julio, las calles de Vigo se llenan de gente y el "mood" general cambia por completo. No compramos igual, no comemos lo mismo y, por supuesto, no consumimos el mismo contenido en Instagram.
En La Oliva Studio nos hemos dado cuenta de que muchas marcas locales siguen usando en sus redes sociales fotos con luces frías o ambientes cerrados que huelen a invierno. Hoy queremos hablaros de por qué vuestro negocio necesita un "plan renove" visual para conectar con vuestro público durante estos meses de sol.
1. El contenido entra por los ojos (y más en verano)
Ya sea un cóctel en una terraza de Plaza Compostela o unas gafas de sol nuevas, en verano buscamos luz, color y sensación de libertad. Si tienes un restaurante o una tienda en Vigo, tus fotos tienen que transmitir ese "fresquito" que todos buscamos.
2. Adaptar el producto al momento
No se trata de cambiar lo que vendes, sino de cómo lo enseñas. En nuestras sesiones de fotografía de producto, aprovechamos julio para crear escenas más orgánicas.
Si vendes cosmética, añadimos gotas de agua para dar frescura.
Si es moda, sacamos las prendas al exterior para que la luz natural haga su magia.
El objetivo es que tu cliente vea la foto y piense: "Eso es exactamente lo que necesito ahora mismo".
3. No cierres Instagram por vacaciones
Aunque tú te tomes unos días de descanso, tus redes sociales no deberían hacerlo. Julio es un mes de muchísimo movimiento en la ciudad y de mucha búsqueda en Google y redes. Tener una galería de imágenes veraniegas lista y programada te permite disfrutar de la playa mientras tu marca sigue trabajando y atrayendo a clientes.
En nuestro estudio de República Argentina nos encanta esta época del año porque nos permite jugar con una luz mucho más vibrante. Si sientes que la imagen de tu negocio se ha quedado "congelada" en enero, aún estás a tiempo de darle la vuelta.
Pásate a vernos y diseñamos una sesión exprés para que tu marca luzca este verano como se merece. ¡El café (o el té frío) corre de nuestra cuenta!